domingo, 8 de abril de 2018

Otro Cielo de Daniela Cañaveral



OTRO CIELO

La ausencia de todo cielo
es otro cielo

Los días son huéspedes
son dioses que atestiguan
la caída
lo perdido
y lo ganado

respirando al unísono
nuestra propia muerte.


DEL IRSE

Qué cierto:
irnos de la piel duele

No poder con la obligada huida que deshace
todo latido
todo rostro en el espejo
No merecer la luz que amamos
al enterrar en el viento
nuestra sombra.


PERDER

No fui yo la que perdió
el hilo de luz en la noche
No fui yo la que extravió la piel
en la piedra lanzada

No fui yo la que perdió la mirada en el viento dulce.

Perdiste tú el pequeño sol que poseías cada día
al cerrar un vacío
y abrir otro mayor.



Daniela Cañaveral (Medellín – Colombia -1994). Estudiante de la Licenciatura en lengua castellana de la universidad San Buenaventura, Medellín. Lidera actualmente la revista de estudiantes Ágrafos. Pertenece hace tres años al semillero de investigación de la línea “pedagogía y lenguaje” de su universidad. Ha participado en convocatorias con la alcaldía en “Mujeres jóvenes talento”, en el V encuentro Internacional  Nadaista y en diferentes talleres literarios de poesía en la ciudad de Medellín. Asimismo ha sido publicada en diferentes revistas  literarias y académicas.


martes, 3 de abril de 2018

Milagro en Medellín de Diego Alexander Gómez


NECESITO DINERO PARA CORTARME LAS PATILLAS

Cuando tranquilo luzco mi boina inglesa por el centro de la ciudad, me miro en el espejo de la vitrina, y le digo al sujeto frente a mí: “¡hombre! Por qué no te cortas las patillas”

Las chicas dicen que me veo muy feo; un desliñado, un flacuchento.
    Y una de ellas se atrevió a decir que me parecía a un mamarracho.
Busqué en el diccionario el sentido del comentario.
¡Yo que culpa de parecerme a mi perro! Dejado de sí mismo, vagando por los andenes.

-- Y, ¿por qué no trabajas?, dijo otra.
--“Yo si trabajo, espero el pago de unos poemas de amor que le escribí a la mujer de un amigo; Nada que él paga;
¡Y ella que tantos besos le ha dado!” Entonces he sido un bohemio;
un mecenas de compañero y poco dinero, Fisgón de los hombres embriagados,
y las historias que cuentan hasta lo que no les toca.

Habitante de este sueño inconcluso.
Este divagar por las noches cuando las mujeres pasan
cortando las luces con sus piernas.

¡ Y yo con estas patillas !
no demoro mucho en parecer un gnomo hippie irreconocible divagando entre los cabellos por una ciudad que no sabe mi nombre y que tampoco le interesa.
No pensarán ustedes que soy Simón Bolívar buscando a mi caballo entre las palomas del parque y la Metropolitana.
O Elvis Presley invocando un Rock &Roll por la calle Junín mientras espero la mañana, cuando sólo llegan policías para que deje mi autógrafo en el calabozo.
    Y pienso:
Qué bueno sería tener un conocido que haya aprendido el arte de cortar el cabello,
y que de gomoso se haya comprado una máquina Wahl; y una Brother para escribir.
¡Y sea este corte su obsequio, el engranaje de la amistad!


Necesito dinero para cortarme las patillas.
Estoy seguro que después de este corte,
ya sea domingo, lunes o septiembre,
seré una persona común y corriente,
como todos ustedes.
   


MILAGRO EN MEDELLÍN

Es Medellín señores.
Cae agua a borbotones sobre el asfalto, las oficinas, y los carros fantasmales.
¡Viaja el trueno a lo alto entre la pista nublada!
En las orillas los vendedores ambulantes hacen coro.
Las ambulancias dominan el tráfico y
las sombrillas danzan entre los árboles que aplauden a los colores.

Yo no soy un árbol.
Yo soy un animal (La especie más cochina de todas)
La que no entiende la podredumbre que llevamos en el pensamiento.
Yo soy la especie de antaño, la de Krishna, la de Moisés, la de buda, la del gran tronco.
El universo entero está en mí, y yo en él; hacemos uno sólo y nos dividimos.
Nos peleamos en la hoguera, y nos apaciguamos entre agua de montaña.
¡Cualquiera puede refrescarse entre los mismo!

Llueve en la tarde señores, sí, llueve en la tarde.
Y desde mi balcón veo la montaña verde alejarse de las rejas. En vez de bueyes y campos, sólo coches y carreteras;
Y un telón gris de fondo.
¡Debe ser el clima lúgubre de los años!


Bajo este manto húmedo de bendiciones canta la celulosa un himno verde.
los cultivos crecen y los animales contemplan la subsistencia.

Y yo sigo aquí con mi cabello ondulado alabando la tarde, disparando fonemas con mi máquina de escribir a dos mininos que duermen el sueño de la selva. ¡La tremenda Luna me dejó su regalo!

Y me pregunto:
¿Qué hace un hombre después de Cristo
contemplando
aún
el horizonte?
Y pasa un niño con una maceta de
tierra amarilla
pincelando la calle.
Y me digo:
¿Cuándo es que pensás escribir enserio?
Y lo digo en tono tranquilo para no angustiarme.
¡Yo que todo lo dejo! ¡Yo que nada hago!

Me siento en el sofá y me abrigo entre los gatos.
Suena el teléfono una y otra vez
(no contesto porque es para un trabajo).
Y este día,
bajo el sonido tenue de la lluvia primitiva, no hago nada… Nada.

Y me duermo tranquilo ronroneando la tarde.




Diego Alexander Gómez (Rionegro, Antioquia 1980 - ) Antropólogo. Universidad de Antioquia (2012) Realizador audiovisual. Hace parte de la  corporación Pasolini en Medellín, como socio, investigador y pedagogo,  en el área de la antropología audiovisual. Escritor independiente Librero independiente Pasillo de letras, UdeA. Un poco reservado por las redes. 

La habitación que fui de Mónica Ruiz



MUJER ORUGA EN 1984 MENDRUGOS


¡Qué tozudez la suya exilándose a sí mismo de aquel corazón amante! Dos lágrimas, profundas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido así mismo definitivamente. (1984, George Orwell).

Soy una oruga a punto de reventar
delante de los ojos, las formas y las tallas de la urbe
Mujer oruga bajo el amparo de la sombra de un fuste
oruga, mujer en sueños
mujer, oruga detrás de la mampara del teatro
Quién soy fuera del ojo del gran hermano, de la pantalla negra, de las miradas, del dedo índice del verdugo
Un mundo interior me abate, se desborda, me aniquila
¡Ya todo ha sido consumado!
Reventó mi exterior en 1984 mendrugos
para dejar al descubierto esa que soy yo:
mujer, mujer
que sin ser mariposa pude volar.


LA HABITACIÓN QUE FUI 

Me vacío
de paredes ampolladas
de historias galopantes
donde nunca pasó nada

Doy giros y giros en un eje taciturno
hastiada del color ocre en mis mejillas
y ese perfume olvidado por el uso

Espero mi turno en la vía
con el dedo pulgar exhibido en el viento
como anzuelo para moscas
trato de escapar del imán de los días
inventando imágenes reales
para no levantar sospechas

Con sigilosos movimientos entrecortados
por el temblor del vacío
me enmanto en tibia piel
y con zapatos de huida
atravieso la ventana.


PROBLEMA RELATIVO

Mira el espejo que refleja su rostro y ve uno: amorfo, longevo, lleno de aflicción que reemplaza el suyo, cree
Desde ese momento queda esclavo de un reflejo desencantado que siempre tiene que mirar

Por donde hay espejos
insiste en descubrir el suyo verdadero
Y por momentos
logra ver la imagen que desea
piensa, es la suya.

Si el espejo siempre dice la verdad
¿A qué parte de la imagen pertenece?



Mónica Ruiz Acostumbrada a no hablar de mí, ni para bien ni para mal, opto por darle voz a esa otra yo que intenta formarse una imagen de mí y en la cual confío más. Confieso que el tiempo que he vivido por dentro no coincide con el que he vivido afuera. Como dijo el poeta Amado Nervo, «Yo he vivido porque he soñado mucho». Una base en la que erigí los sueños fue la literatura, por lo que decidí estudiar Filología Hispánica y Lic. en Lengua Castellana, con la idea de entender las palabras, creadoras de los sueños; y aunque algunas son resbaladizas, me procuré apresarlas en la escritura, además de organizarlas como un rompecabezas, por lo que me desempeño desde hace muchos años como correctora de textos con la marca personal de Praxis. Así que de esto y de lo mucho que me falta por hacer, aludo a las palabras de Joan Manuel Serrat: «caminante no hay camino, se hace camino al andar / golpe a golpe, verso a verso», abro camino para la palabra apresada y para la voz acallada.

Monumento de Carlos Alcázares



MONUMENTO

Elevas la herramienta a la altura de su centro 
Máquina en estallido

fabricando justicias para el pueblo
rompiendo quijadas 

En un galope de centella 
halando presas de sus ligamentos
hacia el nido suave de tus crías

Eras José una bestia mítica 
la parca gorda de soldados engullidos
vestida de algodón de Mesoamérica

Pero te disipaste 
el día que quedaste inerme
y tus bríos de sangre 
se volvieron de sal y de ceniza
Hueca y agujereada es tu memoria de bronce
como tu camisa


EL AMOR QUE TANTO DESEAS
Es imaginado

Las manos de hierba
besas con la suela del zapato

Los pasos que sigues
llevan una avenida de eucaliptos

A la cabeza de viento
recoge el pelo un pájaro hebilla

Cuando el amor se consuma
crujen las hojas

Y tu novia es el paisaje 


LA CIUDAD SE LAMENTA 

Tengo el alma herida de proyectos
inmobiliarios
que me cuecen
los huevos

una piel horadada por nichos de pulgas
inasibles

Llevo un traje de colonia gris
un ánimo alquitrán

Estoy tan triste que sueño la síntesis destructiva
la síntesis cilíndrica

Estoy podrida de parásitos
enferma de residuos

Mi sexo es de hordas
me siento usada como una puta

tan agotada
que no soy suelo para amar o morir




Carlos Alcázares (Carlos Andrés Marín M.). Envigado, Colombia, 1993. Maestro en artes plásticas de la Universidad de Antioquia del año 2017. Desarrolla sus obras en las técnicas de la pintura, el dibujo, la obra gráfica y el vídeo-arte; explorando temas como la guerra y la infancia, las relaciones entre humanos y animales, entre otros. Poeta joven. Ha publicado sus escritos en medios digitales como la Revista virtual de arte Fragmento y La sociedad perdida. Participante de la V internacional Nadaísta, 2018. 

Plegarias de Shara María Bueno Ramírez



PLEGARIAS

Niña, 
ayúdame a comprender la hora en que la muerte me quiere cerca, 
en que la tierra clama por mis huesos.
Ayúdame a bajar de este cerro de angustia, 
a cerrar los ojos frente a la esperanza, 
frente a la luz de la vida.
Muéstrame el camino donde abundan los lamentos. 

Escucha mi llanto seco,
no me dejes con la desesperación del respirar constante y agitado.

No me dejes con el desconsuelo. 


NOSTALGIAS

Cómo entender que somos las esquirlas 
del sueño que se quebró 
al contemplarnos desnudos.

Cómo asimilar que en un parpadeo 
puede desaparecer la inocencia, 
sin penas 
ni dolientes, 
solo la oscuridad dando paso a un nuevo sol.

Qué hacer cuando el pecho se agite, 
el cuerpo pida gritar 
y las lágrimas como un pincel, 
recorran el lienzo que no pedimos tener pero debemos amar.

Dónde encontrarnos 
sin tantas cortesías,
sin tantas precauciones. 
Solos 
para acariciar las heridas 
y darnos el perdón por rasgar a destiempo las ilusiones, 
los sueños de infancia 
y las paredes del alma.


ENCUENTROS

Soy el niño que me mira fijamente 
esperando una caricia. 
El que corre sin saber que en cualquier momento 
las piernas le dolerán. 

Soy el niño que llora 
para que mamá venga a consolarlo,
ingenuo, 
de que un día nadie acudirá a su llamado.
Soy el niño que no siente los años y por eso,
 anhela crecer, 
sin entender que el tiempo pesa 
y que la grandeza de su ser algún día caerá como una hoja 
–marchita-.
Soy el niño que me mira fijamente
y se asusta por no reconocer el sus ojos el brillo del ayer.

Soy el viejo que mira al niño del ayer 
sin saber explicarle las arrugas del hoy. 


Breve reseña:
Shara María Buenos Ramírez Nacida en Armenia, Quindío, 1999. Poeta, actualmente estudiante de Comunicación Social - Periodismo en la Universidad del Quindío. Segundo lugar en el concurso Departamental de Poesía CASD 2014. En el 2016 fue poeta invitada a la feria del libro Armenia (FLAR) junto al taller de mujeres poetas “Melusinas”. Ha sido jurado en algunos concursos de poesía en la ciudad de Armenia. Actualmente se encuentra activa en el grupo de mujeres poetas “Melusinas” y también en el colectivo de escritura creativa “El sosiego de Sísifo”. Ha sido publicada recientemente en la revista de Arte “Fragmento”, en la revista Al poniente y en la revista Liberoamérica. Además su poema “perpetuo” fue seleccionado para la antología virtual de La Sociedad Perdida 2018.