miércoles, 24 de febrero de 2010

El Llamado

Aun diluido en la corriente incontenible de las vidas que no se distinguen entre sí, esparcido y en constante desbordamiento hacia esta realidad difusa y mezclada tal como la obra del pintor agitado.

Han llegado al caudal desde lejos las sombras sonoras de esta antigua locura que aun descansa en mi pero espera ser despertada por el súbito grito de ese recuerdo que no para de seguirme, por el retorno silencioso a la extrañeza del presente. Regresa vieja amante, mi deuda aun no esta paga, ascenderemos juntos en la marcha violenta de los rojos ocasos que se desangran en los contornos de las montañas.

Dichoso me encontraré al ser vuelto hombre pájaro, al ser más liviano que los vientos y subir en una multitud de aleteos mientras me siguen en desbandada todas las legiones ensombrecidas; que tan solo quede este cuerpo complacido e inerte en los rincones postreros, dirán que nací bajo un mal signo, pero mis ojos reflejaran lo contrario, mi mirada será presa del más dulce de los arrebatos, mi obra será terminada.

Que en mi huida definitiva me sigan en orquesta todos los seres engendrados por el dolor y las criaturas confusas, seremos convertidos finalmente en Ángeles.

¡Despierta vieja locura!
Tráeme la acción impetuosa, el ruido de mis viejos y mis nuevos pasos serán el llamado.

¿Saben que han sido deleite de los dioses?
Alimento de sagradas aves de presa que acechan desde los montes dorados,
Pero también comida para ratas o cualquier otro animal de carroña.
Se encuentran ciegos y desprevenidos abriendo sus entrañas a cualquier predador enmascarado o cualquier psicópata vagabundo.

¿Saben que sus cuencas ensombrecidas siguen el polvo de los desiertos de asfalto y no descansan en su intento por encontrar un oasis en este laberinto grisáceo y monótono?

Sus manos ya no anhelan levantarse a los cielos brillantes, permiten que sus vidas se licuen en la dentición del progreso.

¿Qué tipo de monstruos devoran al mundo bajo las estrellas?
¿A qué nuevo misterio seremos enfrentados?

Que lo desconocido guarde algo más suave y fresco; como en aquellas noches de confort y saciados en el calor nocturno y sin nada terreno que desear, pedimos de una mano invisible para ser llevados a un destino libre y sin tiempo donde se dance y se cante, donde se pueda flotar como los globos de colores que juegan con la inocencia de los niños y los saltos de los perros de circo.

Pero aquí ¿qué hueco abre los malabares ocres o pasteles, que ojos siguen las caravanas hambrientas que escapan entre burlas de bufones y espejismos?

¿Conocen la aflicción que alcanza y mitiga a los amantes que no se encuentran? Entre la indiferencia de las personas, tal como formas que se pierden en lo oscuro.

¿Conocen el ansia inquieta, la sed que construye ciudades fantasmas en los corazones solitarios?

Somos formas espectrales que se cruzan y no se encuentran, islas abandonadas que se hunden en las olas insaciables.
Que sus cuencas encuentren esperanza, que respiren colores electrizantes del otro lado, aquí la criatura del amor que nos saciaba ha sido encarcelada.

¡Reconozcan el verdadero rostro de las cosas, la naturaleza, y el mundo!
Se lanzan a los soplidos siniestros del metal y el concreto con la conciencia muerta y el discernir ciego.

Pero rimero que nada deben reconocer el brillo en los ojos de la maldad que solo tiene un rostro y un aroma pero que cubre al mundo de ferias y disfraces encantadores.

¿Que aun no lo ven?
Somos banquete de dioses extraños, aprendan y elijan entre ser comida de las águilas o de los reptiles pero no sigan siendo las sobras de las ratas y las hienas.

Sientan como el furor asesino habla en el pánico mudo de los transeúntes mientras los trajes seductores corrompen de lujuria a los cuerpos pueriles e inocentes.

Escuchen los susurros ondulantes que persiguen sus pasos en cada esquina; escuchen! Rompan el sello que cubre sus oídos, es el clamor de una sutil música cantada por los antiguos justos y los reyes sabios, el llamado de las eras, no olviden su deuda con la tierra, efímeros, este regazo bondadoso está cansado de darles vueltas y vueltas por el cosmos mientras agoniza entre el polvo de las estrellas, mientras es carcomido por las criaturas de glotonería material.

Acallen su marcha! Autómatas esclavos, sientan la vibración en sus talones, se agrietaran las sienes de nuestra madre primigenia atiendan el llamado o supliquen por sus vidas.

Inclinen sus cabezas escuchen el nacer vengador desde el núcleo de la tierra se acerca el ídolo escarlata resurgiendo del rojo espesor fluvial incandescente.

¡Uds. Los nuevos monstruos!
¡Acompañaran el gemir del viento!
¡Se lanzaran desesperados al palpitar del fuego!
¡Colapsaran sepultados bajo el ollar de las bestias mecánicas!
¡Naufragaran en los mares radioactivos!
¡Morirán sofocados entre los barrancos fríos y sepulcrales!
Uds. Fantasmas de los laberintos siluetas enajenadas en la ceguedad del progreso, efímeros, muñecas vacías, ratas obesas, cerdos capitalistas…
¡Uds.!¡Los nuevos monstruos!
Los alentados por antiguas corrupciones; el conspirador, el codicioso, el demente vanaglorioso, el celoso increpador, el que toma el respiro en el dolor ajeno. Los de lágrimas opacas que bracean en los lagos del oro negro, comerciantes de la carne y la verdad, los que funden su dicha en el cadáver de la materia y la anatomía del dinero. Uds. Los que no atienden el llamado seguirán descendiendo hasta las fauces de las centurias y serán digeridos con verdadera glotonería en el núcleo vengador.

Aunque, ahora cuando los eternos se levanten y se rompa la marca siniestra llevaremos nuestros pasos a los senderos abiertos, con los azorados y los desnutridos de feria.
Cuando de nuevo emerjan a la superficie las fuerzas milenarias con sus extraños hechizos emprenderemos el viaje en ascenso con los vientos pacíficos y la esperanza colmada, seremos como ese sutil aroma que se filtra por la ventana de algún hogar cálido y desconocido, como el eco de una vieja lamentación que por fin descansa.

Cuando atrás queden los tumultuosos desfiles confusos que entregan su naturaleza al devorador de mundos, nosotros, flotantes desde lejos los veremos sobre una tranquila brisa de verano y ellos querrán ascender su locura al sosiego de los elegidos, ellos encontraran vacía la cárcel del amor…
Aun diluido en la corriente incontenible camino en el verano ardiente, alrededor de extrañas esquinas intentando hallar las criaturas libres siguiendo la voz de estos pies que descifran el futuro que atienden al llamado.
Y aquellos que logren poseer las llaves de lo eterno, de eso que acaricia todo y que muestra los rostros de la verdad.

¡OH gran enigma! Eleva el ardor entre el resto de nosotros, los sedientos, los que anhelan ver, en esta danza fantasma, en este canto anhelante.
Y todos los restantes que atienden y se acercan al abrigo de este fuego, les digo, mi invitación es definitiva desechen sus mascaran entren en delirio, verán que no hay tiempo ni limites, conocerán los nombres del verdadero reino, el color oculto, el nuevo brillo el nuevo día que devorara el calendario, la música absoluta, celebraremos la fiesta que tanto prometimos.

¿Creíste en la forma definitiva, en el mundo y en la ciencia? ¿Creíste poseer algo? Tu ego se abreva en el espejo profano, sigues a la feria agonizante, sigues dando vueltas y vueltas, libérate en la senda del poeta en el nuevo mito, descubre la deidad tras todos los venenos, ven conmigo al claro del bosque, vuelve al seno de dónde venimos, de las riveras, de las montañas, los animales y los desiertos, de la música que traspasa ala esferas, del polvo de las estrellas, ven, a los caminos abiertos…

2 comentarios:

  1. A trecemil doscientos millones de oídos debería llegar este llamado

    Es necesario hacer un segundo, un tercer y cuarto llamado, todos los que sean necesarios para "reconocer el verdadero rostro de las cosas, de la naturaleza y el mundo"

    Hay que escuchar a la Madre antigua, oír con los pies en el movimiento de nuestros talones el llamado que hacen sus grietas

    "Entre vuelta y vuelta por el cosmos vamos carcomiendo a la Pacha con nuestros dientes ansiosos de glotonería material Mientras los soplidos siniestros del metal y el concreto nos ensombrecen en nuestros desiertos de asfalto.”

    Muy buena Lohe por el llamado, hay que unirnos a las criaturas libres, animales como nosotros, a las aves que en su saboreo de frutas dispersaron semillas que se han hecho selvas en todo el planeta, a los primos de las ratas, roedores rurales que entre sus manos y bajo la tierra dejaron la sobra de sus alimentos para que viviera un ser verde con medio cuerpo en la tierra y la otra parte en el cielo...

    Busquemos ese oasis lejos de nuestro laberinto grisáceo y monótono

    Defendiendo a Tierra salvaremos arboles, animales y pues nosotros mismos que nos hemos olvidado que somos también ani males

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  2. lohe¡¡¡maravilloso texto!!!
    anonimo¡¡¡que buen comentario!!

    GRACIAS

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