martes, 2 de febrero de 2010

La Dama Verde


En esa media noche, se abrían los cielos purpúreos y brillantes,

ascendían ondulaciones energéticas de una dama verde,

espesa y ardiente.


La dama deseosa, habitaba en la entrada,

quería invadirme con cada centímetro y poro de su cuerpo,

amarme hasta la locura.


De su vientre emergía un paraje etéreo

una travesía interminable:


¡Caímos estallamos, nos liberamos de la materia!


¡Caímos estallamos, la mortalidad no era nuestra dueña!


¡Soplaba el fuego, éramos divinos!


¡Caímos, despertamos, volvimos a ese cuerpo y a esa muerte!


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