jueves, 4 de marzo de 2010

La memoria

Olvido lo que no debería:

tus ojos muertos

pues implícitos hay gritos…

…dolores, vivos sin vida.

Difuntas también tus manos

porque la traición florece…

…con el frio y una palidez cadavérica.


Olvido lo que no debería olvidar

porque tus morbosos informes

reducen las lágrimas

y el recuerdo es menos claro.


Y aun así

no puede huir de la memoria

la piel calcinada de esta casta color tierra

intratable es la fuga

de tanta imagen injusta

de incontables actos indignos

de una realidad impuesta y mezquina…

… candidata a derrocarse.


Toda esta sangre

no puede ser un barquito de papel

que el infante olvidó…

…cuando más no lo vio

es una inmensa roca

cubierta de ese moho verde oliva,

pesada, represiva,

atravesada en el rio de nuestra historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario