viernes, 21 de mayo de 2010

El papa genera desplazamiento.


Acaricié el puñal,

suavemente lo guié a mis entrañas.


Se sumergió sigiloso,

en lo más profundo.


Llegó el delirio,

el hambre,

el afán de saciarla, conciencia.


La luz,

nunca habito en mi de nuevo,

no la necesito, nunca la necesité

¿Acaso realizo procesos fotosintéticos?

No.


Yo vivo cómodo en la sombra,

en la esquina del aula de clase.


En la adolescencia,

escapaba con frecuencia al limbo.

Contaba almas confundidas,

como lo hace

aquel imbécil que no disfruta su insomnio.


Hace poco intenté ingresar,

hallé un letrero:

propiedad privada, no pase.

supe que el papa

no vio rentable el negocio de las almas.


Decidió, en cambio,

sembrar allí canola transgénica.


Sin más opción,

busqué refugio en la oscuridad,

donde soy pleno

hasta el día de hoy.


Agonizando con mis cucarachas

inhalando baygon.


“Hoy un niño decidió ser poeta, se imaginó desnudo.”

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