miércoles, 21 de julio de 2010

Cántico a los huesos

Hoy penetro en tu guarida,
El viento del sur sopla fuerte,
Arrastrando los recuerdos,
Como hojas en otoño.

Allí en el rincón yacen acurrucados
Tus amarillentos huesos,
El temor toma presa al alma fugitiva,
Pero la tristeza de su desolada soledad,
Logra disipar las sombras de la duda.

Muerte, vida, Muerte
Dadme la muerte que la necesito,
Dadme la vida que la anhelo,
Dadme el agridulce vino del destino,
Dadme la acidez mielosa del amor profundo.

En profundo abrazo me entrego
Al llamado de las lágrimas,
Y me apretas con tus cariñosos
y gélidos brazos.
Mis lágrimas lavan tus corroídos huesos por el infalible tiempo,
Y tus carnes reviven en magnifico florecer de vida.

Muerte, vida, Muerte
Dadme la muerte que la necesito,
Dadme la vida que la anhelo,
Dadme el agridulce vino del destino,
Dadme la acidez mielosa del amor profundo.

En celebre orgia,
Amo tus huesos llenos de vida,
Miro en tus ojos el cansado brillo de la alegría.
Siento en mi pecho un aletear violento,
De un peso liberando mi aliento,
¡Omnipresente unión rebosa de nostalgia mi corazón!

Muerte, vida, Muerte
Dadme la muerte que la necesito,
Dadme la vida que la anhelo,
Dadme el agridulce vino del destino,
Dadme la acidez mielosa del amor profundo.

Muerte, vida, Muerte,
¡Abrázame y nunca me sueltes!...
Sat Chit Ananda Namaste

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