miércoles, 18 de agosto de 2010

¡Ah Tormentoso nacimiento!

Que tormentoso Ah padecer.
Incontrolable solo la insignificante tragedia
Del hombre,
Que cogitabundo, pensativo;
Karma solo el hecho de ser.

Inérgica pesadez,
Estática púa.
Mil aguijones, Mil oraciones,
Millares de pensamientos.
Difícil el llevar,
Luego de este
Destello de luz
El gran tamaño,
Ese agotamiento.

¿Y esa explosión,
Ese lugar que todo
Lo explica?
¿Ese momento, hecho
Desatante de los mil caos
Que tienen mi alma pensante;
Que corrompe la materia
Con la no-materia,
Dejando nada y creando todo?


In entendible sea pues
Esta ruptura, que nada cura
Y entorpece todo:
¡Ah… la locura!

¿Quien en su locura
Añora la muerte?
¡OH… Cioran, caballero
De los mil caos!;
¡Grita! ¡Grita!!
Porque hoy los vivos
Lloran...
Lloran en afán de su nacimiento,
Que dulce tormento,
El de nacer, más que acontecimiento;
Volquemos Ah…! maldito el día
De tu encarnamiento....

¡Ah… muerte como fin!
Y como todo buen hecho,
Mil gozos, éxtasis insaciable,
El calor corriente por tu cuerpo,
Sea rojo, sea, solo sea...
Quien lo halla, no lo deja;
Su placer infinito,
Su jugoso dolor,
Como el acorde del diablo,
¡Ah… séase la perfección…!

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