martes, 16 de noviembre de 2010

El Angel de Cemento


¡Oh infatigable ciudad!
De castillos de cementos
De absurda soledad
De sueños no cubiertos

Te lo digo a tus grises oídos
Esto no es despedida
Aquí volveré en la noche
A probar tu comida

Asfalto de caídos
Salsa de melancolía
Ruido de insatisfechos
Anhelos de sonrisas

Aun siento el rocío en mi rostro
El rocío perdido en la aurora
Lagrimas de diosa compasiva
Cuando se acerca la triste hora

Soy esclavo de tu bruma
Soy amante de tus tragedias
Soy poseedor de tu luna
Soy participe de tus comedias

Extrañare corceles de ruedas
Extrañare deseos prohibidos
Extrañare noches de fuego
Extrañare crepúsculos redimidos

Y mientras mi corazón palpita
Mi ser decadente anhela
Tus vicios malditos
Tu polvo de acera

Creciendo en mi
La urbe palpita
Mi ser de sueños
Sin ti se marchita

Me fundo en tus sombras
En medio de la multitud
Soy uno más que nombras
Un perro sin virtud

Al final será lo mismo
Pues yo no puedo partir
Pues soy ciudad
Soy hombre sin porvenir

En la lejanía un alma pena
No habrá bienvenida
El hijo prodigo igual se condena
La urbe no se olvida

No espero recompensa
Se que no lo harías
Recibiré un frio beso
Con sabor a sangría

Y a tus brazos volveré
En un oscuro coche
Y en tus puentes dormiré
Bajo el abrigo de la noche

¡Espera ángel de cemento!
Con tus ojos abiertos
¡Espera maldito tormento!
Con tus rostros desiertos


Por: Daniel Acevedo

1 comentario:

  1. Muy bueno, aunque por mí no vuelvo a la ciudad, huyo de ella!

    ResponderEliminar