lunes, 27 de junio de 2011

Anamnesis



Allí está sentada la ramera, y mas allá la esposa, ¿a cuál te gustaría besar?
Aquí está tu nación, allí la de ellos, ¿Cuál preferirías destruir?

¿Y qué hacer cuando el carnicero y el sacerdote te guardan los mismos deseos?
Pues bien, virgen y meretriz, ambas sonríen ante tu presencia, tan noble y concupiscente sonrisa, emancipada de toda minucia humanada.

Como si tanta lascivia fuera menos sana o dadivosa que tanta virtud.

Y el vomito sale de la boca, pero alabado sea su paso por tu garganta, pues lo produce tu congénere, como si existir en la cloaca fuera tal cosa.

Allí sentada esta la ramera, más allá la esposa, ¿Cuál se parece más a tu madre?
Pues bien amigo inconformista, ¿qué de malo tiene este lugar?, como si hubiera mejores en forma alguna.

Aquí el ladrillo se adhiere tan bien al templo como al lupanar, ¿cuál de ellos valió realmente la pena construir?
Pues yo mi expectante compañero, no pensaría demasiado mi respuesta, aunque en ninguno de los dos soy bienvenido.

Allí está sentada la ramera, y mas allá la esposa, ¿a cuál te gustaría lamer?
Aquí estas tu, allí esta al que llamas hermano, ¿a cuál preferirías destripar?

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