sábado, 18 de febrero de 2012

"Autor y Verso"

Homenaje a Miguel Hernández


Puedo escribir, en mi cuaderno de notas tan viejo como yo.
Que aún corren gotas en pálidas mejillas... formando surcos de sal que amargan más mi vida.
Que aún se tiñe mi piel de colores infantiles. Y mi alma se tatúa de sueños pueriles.
Que de mi pluma nacen los versos, inspirados por las musas.
Y disfruto más que nunca la naturaleza... ¡lejos del bullicio de la turba!
Puedo escribir un verso que no tenga rima. Dejar que la lluvia le caiga encima.
Y le coloque la música a las palabras con la sal de mis mejillas.

Callo... Pienso....
Me estimula el silencio.
Soy la causa que produce el efecto de vivir como yo siento.
¿Como vivir sin el recuerdo y obviar el presente de los sueños?
Aquí nada será perfecto...vivo lo correcto.
¡Como deseo ser el mismo verso!

Soy un poeta...cuyo corazón se marchita, junto a una margarita.
La deshoja con el pensamiento... pues le da tristeza hacerlo como el viento.
El poeta es un ser con los pies sobre la tierra.
En la noche besa una a una las estrellas.
Escala la montaña para divisar toda la sabana.
Escucha el susurro del viento enamorarla.

Sueña con contar las estrellas del firmamento, mientras practica contando....
Los granos de arena de su desierto.
Adivina...
Si detrás de la cortina es de día o es de noche....
Si en tus ojos cerrados, aún está presente mi nombre.
¡El poeta es la bestia!....el niño que juega.
La voracidad de la fiera...la fragilidad de su presa.
El ser que refleja en las palabras. La esplendorosa desnudez de su alma.

La casa de un poeta esta metida entre el follaje de un cerezo.
Allí se anidan con los polluelos... ¡los versos!... Junto a todos sus sueños.
Mi verso... No lo puede dejar de trasportar el aire, ni el olvido borrar sus letras del recuerdo de la gente.
Me dan vida... Postergando un poco más la muerte.
Los versos son más míos en bocas ajenas, como lo es el azul del mar, el albo vuelo de las gaviotas.
Las palabras se escriben con rojo, sobre un papel que palpita.
Esperan pacientemente... ¡a que el alma las repita!


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