domingo, 22 de junio de 2014

Hoja en Blanco


 Querida hoja en blanco.
A ti te importa un culo mis angustias,
mis miedos, mi inseguridad y mis abismos
y precisamente por eso te rayo, y te digo:
nada está dando la talla para esta vida
que se atenúa poco a poco

Los colores de mis ojos ya no son siempre alegres.
Tanta movedera de tierra;
Tanta sensibilidad;
tantas ganas de tanto en tan poco tiempo;
Tantas ganas de volar, y uno sin alas propias...
Sí...Ya me sé todo ese discurso de la positividad,
de ser fuerte,
de superar todo peligro en esta "dulce y trágica vida"
recordando a Porfirio...
Sí...Ya sé que existen
corazones francos
que se ofrecen desinteresadamente sus latidos,
sus sonrisas
e inundarme de deleites y placeres.

Ya sé que pueden prestarme su camisa
para limpiarme el llanto de mi cara,
y la zozobra de mi alma.
Pero no...Yo prefiero enfrentarme a ti, querida hoja en blanco
porque pasivamente registras mis sentires
porque te abres como el cielo ante mí
y me ofreces los renglones más inmaculados
para que yo los transgreda
con la caligrafía de niño de primaria
y la agonía de un desahuciado.
Tú no te contagias de mis angustias.
Sigues siendo la misma hoja en blanco
arrugada y sin mácula.
Sigues tranquila en tu trabajo:
Registras mi vida:
vaivenes, debacles, alegrías, amores, creaciones...¡Tantas cosas!
Sigues siendo la misma...Tu felicidad y tu esencia
no se modifican con mis palpitares.
Ninguno de mis amigos, hermanos, y mucho menos conocidos merecen o deben socorrerme cuando llore:
Cito un poema que escribí hace 4 años:
"Lloro a solas
no por capricho,
no por lontano,
sino porque quien me ama
no debe sentir mis lágrimas en sus manos"
Hoja en blanco,
Soy, he sido, y seré para siempre tuyo.

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