martes, 17 de enero de 2017

Fronteras invisibles


(Por: Pedro Arturo Estrada)



Aunque tememos el regreso del fuego
no cerramos las puertas a la música.
Para que no crezca
el hedor de la muerte entre muros,
no olvidamos la lluvia.
Comprar la leche y los huevos en la tienda,
no mirar a los ojos cuando pasamos por la esquina.
Sacar al perro en las mañanas bajo un sol desconfiado
cuando todo está en calma aparente.
No podemos dejar que se esconda
el cielo de los sábados sin ver las muchachas
sentadas en la acera.
Descorrer las cortinas,
soltar las manos y caminar un poco
regresando despacio.
—Qué importan los ojos en los ojos.

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