martes, 3 de abril de 2018

La habitación que fui de Mónica Ruiz



MUJER ORUGA EN 1984 MENDRUGOS


¡Qué tozudez la suya exilándose a sí mismo de aquel corazón amante! Dos lágrimas, profundas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido así mismo definitivamente. (1984, George Orwell).

Soy una oruga a punto de reventar
delante de los ojos, las formas y las tallas de la urbe
Mujer oruga bajo el amparo de la sombra de un fuste
oruga, mujer en sueños
mujer, oruga detrás de la mampara del teatro
Quién soy fuera del ojo del gran hermano, de la pantalla negra, de las miradas, del dedo índice del verdugo
Un mundo interior me abate, se desborda, me aniquila
¡Ya todo ha sido consumado!
Reventó mi exterior en 1984 mendrugos
para dejar al descubierto esa que soy yo:
mujer, mujer
que sin ser mariposa pude volar.


LA HABITACIÓN QUE FUI 

Me vacío
de paredes ampolladas
de historias galopantes
donde nunca pasó nada

Doy giros y giros en un eje taciturno
hastiada del color ocre en mis mejillas
y ese perfume olvidado por el uso

Espero mi turno en la vía
con el dedo pulgar exhibido en el viento
como anzuelo para moscas
trato de escapar del imán de los días
inventando imágenes reales
para no levantar sospechas

Con sigilosos movimientos entrecortados
por el temblor del vacío
me enmanto en tibia piel
y con zapatos de huida
atravieso la ventana.


PROBLEMA RELATIVO

Mira el espejo que refleja su rostro y ve uno: amorfo, longevo, lleno de aflicción que reemplaza el suyo, cree
Desde ese momento queda esclavo de un reflejo desencantado que siempre tiene que mirar

Por donde hay espejos
insiste en descubrir el suyo verdadero
Y por momentos
logra ver la imagen que desea
piensa, es la suya.

Si el espejo siempre dice la verdad
¿A qué parte de la imagen pertenece?



Mónica Ruiz Acostumbrada a no hablar de mí, ni para bien ni para mal, opto por darle voz a esa otra yo que intenta formarse una imagen de mí y en la cual confío más. Confieso que el tiempo que he vivido por dentro no coincide con el que he vivido afuera. Como dijo el poeta Amado Nervo, «Yo he vivido porque he soñado mucho». Una base en la que erigí los sueños fue la literatura, por lo que decidí estudiar Filología Hispánica y Lic. en Lengua Castellana, con la idea de entender las palabras, creadoras de los sueños; y aunque algunas son resbaladizas, me procuré apresarlas en la escritura, además de organizarlas como un rompecabezas, por lo que me desempeño desde hace muchos años como correctora de textos con la marca personal de Praxis. Así que de esto y de lo mucho que me falta por hacer, aludo a las palabras de Joan Manuel Serrat: «caminante no hay camino, se hace camino al andar / golpe a golpe, verso a verso», abro camino para la palabra apresada y para la voz acallada.

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